¿Quien Es El Culpable?
Nadie quiere declararse culpable. Puedes ir a cualquier corte de leyes y notaras que la mayoría de los acusados se declaran “no culpables”. Ha sido la estrategia humana el de siempre declararse inocente aun de los crímenes más horrendos y horripilantes. Quieren salir absueltos usando la ley y sus reglas para no tener que dar cuentas a nadie. No quieren perder su libertad y en algunos casos no quieren perder su vida. Así ha sido desde el principio de la historia del hombre.
Cuando Adán y Eva pecaron fueron confrontados por Dios. Les pidió explicaciones por el terrible acto que habían cometido. Sus vidas y la del resto de la humanidad habían sido rendidas al pecado y la muerte. “La mujer que TU me diste” fue la escusa de Adán. La serpiente me engaño y comí” dijo la mujer. A la serpiente no le preguntó nada porque ya Dios sabía sus razones. El hombre fue severamente castigado junto a su mujer con la horrible consecuencia de vivir con dificultades, dolor y finalmente la muerte.
A estas alturas todavía el hombre quiere creer que Dios es injusto y que El tiene la culpa de todos los problemas de la humanidad. “La mujer que TU me diste” sigue resonando en las excusas del hombre. Es tu culpa Dios… Tú fuiste el que me diste la mujer y a razón de eso yo pequé. Esa estrategia no le resultó a Adán en el principio y tampoco te resultará a ti amigo.
Hay muchos que maldicen a Dios porque han vivido una vida desordenadas y las repercusiones han llegado a sus vidas. ¿Quién tiene la culpa? No amigo, la culpa no es Dios. El hombre quiere echarle la culpa a Dios por las guerras, cuando es el mismo hombre quien la implementa en contra de él mismo. Quiere echarle la culpa a Dios por las enfermedades, cuando el hombre se acarreó esa consecuencia en el jardín de Edén. Qué son las enfermedades sino síntomas de muerte. Hay tantos problemas en la vida de muchos porque el hombre ha decidido andar sin Dios y sin su consejo.
Hoy es el día de reconocer tu culpa ante Dios amigo. Abre tu mente y corazón ante Dios. Dile, soy culpable, pero te pido perdón. Acepto el sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario el cual me limpia de todo pecado y culpa. Quiero andar en tu consejo y vivir una nueva vida en tu justicia. Pídelo en el nombre de Jesús, ¡Amén!

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